Dibujos que he hecho entre ayer y hoy. Esto de dibujar en formato pequeño aumenta la productividad.
viernes, 13 de diciembre de 2019
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Dibujando como un niño
El orden ha sido: animales, árboles, lago, montañas, arbustos, nubes, casa. Tiene 10 x 10 cm.
No se si nos empeñamos en ser mayores, serios, personas responsables, respetables y nos olvidamos de jugar y pasarlo bien, de reirnos a carcajadas, de tomarnos las cosas con sentido del humor, de vivir como si no existiese el tiempo (aunque sea por un rato)
¡Cómo nos gusta hacer sonreir a un bebé de unos meses! Y cómo nos cuesta a veces regalar una sonrisa a un adulto.
La palabra "adulto" por sí misma ya suena seria.
Tengo ganas de hacer un avión de papel.
Y dibujar un tren.
martes, 10 de diciembre de 2019
La libreta del cole
Estas son algunas de las páginas de la libreta del colegio de la que hablaba en la primera entrada de este blog, "Empezamos", (recomiendo leerla antes que ésta). Tengo un recuerdo claro comiendo un croissant sentado en parte alta de las escaleras del patio. Igual que ahora: cuando salgo a pasear solo por Barcelona me gusta sentarme en algún sitio un poco elevado y observar a la gente. A veces me siento a comer el bocadillo en las escaleras de acceso a la iglesia de Santa María del Mar.
En este de la casa vuelve a aparecer el humo.Las tejas están "perfectamente" definidas y al lado hay una magnífica fuente para que los animales puedan beber. Seguro que había visto esa fuente, esa casa y ese humo en Montemolín, el pueblo de mis padres y donde íbamos cada verano. El humo es la señal de hogar, de familia.
Casi me gusta más la torre de fijación que el propio cohete. No falta la tierra sobre la que se apoya todo y lo que parece una persona, o dos.
El dibujo de la gallina y los dos pollitos también tiene la tierra dibujada de color azul. Lo escrito me hace mucha gracia, yo debía estar muy disperso ese día. Repito la palabra gallina varias veces, digo "cubito en lugar de "cubierto". No me extraña que me pusieran un Regular. La marca roja en medio de la hoja es eso, la r de regular.
El dibujo parece sin terminar. La casa también tiene humo y una ventana triple. Lo que hay en medio debe ser el castillo que hay en Montemolín.

He escogido estas páginas porque tienen los dibujos que definen lo que necesito últimamente: viajar (el barco), un nuevo hogar (la casa), descubrir (el cohete), reconectar con los animales (la gallina y los pollitos), naturaleza (el paisaje del castillo y la casa). Nada es casual.
Y quiero seguir dibujando como los niños. Para mí esa es la esencia.
domingo, 8 de diciembre de 2019
El sombrero
He escrito en un post de Instagram:
Estos dos dibujos están hechos sin pensar mucho. Las formas han ido saliendo poco a poco a medida que la energía iba liberándose. Hay mucho de cómo soy ahí. Y también inquietudes: cosas que me gustan y cosas que no me gustan de la sociedad que hemos creado -o que hemos dejado que otros creen-.
Creo que con estos dos papelitos inicio una nueva manera de dibujar. Me he divertido mucho haciéndolos y el resultado me ha sorprendido. La sorpresa para mí es muy
importante en la elaboración de algo artístico. Así es más auténtico y quiere decir el cerebro no ha censurado mucho a la mano durante el proceso. Siluetas y manchas hechas con rotulador en papel satinado de 10 x 10 cm. Me va bien porque es manejable y lo puedo llevar a cualquier sitio.
Supongo que todo está relacionado: el cambio de vida que quiero hacer, nuevos estímulos para la creatividad, nuevos deseos, nueva energía, apertura, arrinconar las formas políticamente corrrectas en las relaciones sociales salvo "fuerza mayor", ahondar en la esencia y en las raíces. Y siempre respetándome a mí mismo y haciendo las paces con el pasado.
En el dibujo de arriba los sombreros se separan de la persona... ¿Estoy expulsando la careta una vez más? ¿Un sombrero es una careta que te distancia de los demás? Igual no, igual un sombrero es solamente eso, un sombrero...
jueves, 5 de diciembre de 2019
El coche de colores
Compré este coche en octubre de este año. Pensaba ponerlo en la tienda para que los niños que vienen con sus papás se entretuviesen, lo coloqué en la mesita de juguetes y duró un segundo, algo me dijo que tenía que ser para mí. Es que lo ví tan bonito… una réplica de un coche antiguo pintado de colores. Quizás yo era el niño que más lo necesitaba.
Se estaba fraguando el fin de una etapa de vida y el comienzo de otra. Yo necesitaba, una vez más, aprender de nuevo a jugar. Si juego avanzo. No quiero perder el niño que juega. Jugar metiéndome en el coche por cualquiera de las dos puertas, da igual. Y empezar a recorrer el nuevo camino.
Juego cuando me río de mí mismo y cuando hago bromas, cuando elijo el color de las bolas de los collares que hago, cuando dibujo una silueta sin brazos, cuando le pongo un sombrero a un palo.
¿Cómo juegas tú?
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Empezamos
En este blog que hoy empiezo me gustaría que el arte plástico o arte visual fuera el hilo conductor de las publicaciones. Quiero hablar de experiencias, deseos, dudas, alegrías, contradicciones, humor, comedia, drama y dolor. Hablar de cómo está presente el arte en mi vida, el que hago y el que observo, y cómo me lleva y me transforma. La creatividad y las experiencias vitales están totalmente ligadas.
Creo que hay aspectos alrededor del arte muy interesantes, como la intimidad del artista plástico en su momento de creatividad, las motivaciones, las emociones liberadas, los particulares códigos de cada autor. Al final aparece ese “algo que es arte”, ese producto “con arte”, o esa “obra de arte”. ¿Cuál es la relación entre la persona y su creación? ¿Tienen menos valor las marcas hechas por un niño en la arena de una playa que el cuadro que pasa a la historia? Se trata de liberación del interior, que explota. ¿Marcas efímeras que la tierra y su autor olvidan? ¿O ese cuadro famoso admirado, criticado, censurado, robado, comprado y vendido? Da lo mismo, lo que importa es qué ha pasado antes de dejar la huella y cuál es la intención.
Dibujos guardados durante años en cajones, pero no menos queridos por su autor. Nadie los vio ni se los compró, pero quizás ni quería enseñarlos ni tenían precio.
Intentaré no autocensurarme ni en las formas ni en el fondo. Si creo que puede ser útil escribirlo, para mí o para tí, lo voy a decir. Concretando, en cualquier entrada puedo decir “culo”. De todas formas sólo serán mis opiniones… Creo que para eso están los blogs ¿verdad? Usaré palabras más fuertes o mas suaves, pero las mías al fin y al cabo. Aquí quiero viajar de lo particular a lo universal, con camino de vuelta por otro lado. ¿Quieres viajar conmigo?
Me gusta dibujar y pintar. Desde los 33 años lo hago con cierta regularidad. He pasado por etapas de hiperactividad creativa y por otras mucho más sosegadas. La creación de una imagen es para mí un subidón. Lo hago por pura diversión o con una intención clara de transmitir algo. Otras veces es por absoluta necesidad. Siempre es una liberación. He pintado cabreado, eufórico, melancólico, enamorado, derrotado, desnudo, esperanzado, obsesivo, sonriendo, llorando. Y seguiré haciéndolo, porque la vida es así y porque soy así.
Conservo una libreta de cuando iba al colegio, escrita con renglones torcidos y llena de dibujos. Es de cuando yo tenía 5 años. El niño que observa, dibuja y explica lo que ve. Para mí es un tesoro porque me conecta con el inicio. Me ayuda a darme cuenta de que en el fondo sigo siendo el mismo. Veo que sigo jugando y escribiendo. El juego es el cimiento sobre el que voy evolucionando. Mi madre guardaba la libreta en el principal cajón de mueble central de su habitación. Un día me la enseñó. Los dos comentamos sonriendo aquellos dibujos y escritos: gallinas, casas, un barco, un cohete… frases sin terminar, palabras con letras comidas. Le pedí que me la dejara para escanearla y así tener una copia. Me fui con la libreta y lloró el hombre. Llegué a mi casa, la volví a mirar y volví a llorar, como lloran los niños, solos en su habitación, cuando nadie les ve, cuando nadie les oye.
“Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños” -Gibran Jalil Gibran (1883-1931). Poeta y pintor libanés.
Bienvenido/a a este blog!
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